sábado, 23 de febrero de 2008

Oporto, Más Que Un Puerto

Oporto es más que vino y dulce mezcla de lo británico y lo luso... O Porto es 'El Puerto' como si Portugal tuviese un único puerto... un puerto emblema y bandera del norte, del Duero... de los azulejos... Así despierta cada día el viejo Oporto, asomándose al río, desplegando todo su magnetismo, su potente personalidad de ciudad de otro tiempo. Oporto nunca se deja contar -tal y como le ocurren a las películas de su prestigioso director fetiche, Manoel de Oliveira-, aunque haya decidido apuntarse a la modernidad, empolvar sus fachadas, acercarse al mar. Así lleva un cuerto de siglo, intentando arreglar los desconchones del Bairro da Sé (el de la Catedral), volviéndose mucho más blanca de la mano de Álvaro Siza, la principal figura de su reconocida Escuela de Arquitectura. Ahora acaban unas obras y comienzan inmediatamente otras. Y de entre obra y obra... nosotros, turistas ávidos de desentrañar todos los secretos de esta preciosa desconocida... callejeamos por sus calles sin dejar al menos de recorrer los diez imprescindibles... La Plaza de la Ribeira, de origen medieval y que aún conserva restos de la muralla fernandina que se modificó en el XIX suguiendo el modelo de los desaparecidos almacenes portuarios de Londres, los Adelphi. El Puente de Don Luis I, construido en 1876 por un colaborador de Eiffel. Las Carmelitas y el Carmen, dos templos vecinos que destacan por su talla dorada y su conjunto de azulejos en la fachada. El Palacio de la Bolsa, que es sede de la Asociación Comercial y fue levantado en la segunda mitad del siglo XIX en estilo neoclásico. La Estación de San Bento, levantada en el mismo lugar que ocupaba el convento de San Bento. Su atrio narra en 20.000 azulejos la historia lusa. La Fundación Serralves, con espléndidos jardines y dos espacios expositivos diseñados por el Marques da Silva (también artífice de la estación de San Bento), a principios del siglo XX, y por Siza Vieira, en los años noventa. La Iglesia de San Francisco con interior barroco antaño cubierto con más de 500 kilos de oro. La Iglesia y Torre dos Clérigos, obra cumbre de Nicolau Nasoni. Desde su torre barroca se disfrutan las mejores vistas de Oporto. Las Bodegas Sandeman, fundada en 1790, es una de las favoritas para conocer los secretos del caldo local, nacido en el siglo XVII cuando los mercaderes británicos adulteraron con brandy el vino del Duero para evitar que se avinagrara durante las largas travesías marinas. La Catedral, de estructura románica y en la que destacan su claustro gótico, su altar de plata y la capilla de San Vicente.
Oporto no deja indiferente... igual no tendrás suficiente con unos días... son muchos los lugares a visitar... muchos los platos que probar... No olvides parar para beber un buen café (uma bica, um carioca... ) y uno de sus pasteles típicos... Y sobre todo regresa... Portugal lo merece... y Oporto es una buena muestra de ello.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Eres sencillamente genial! Ya te contaré a la vuelta...

Adrian dijo...

Sin duda, por todos los monumentos que enumeras, Oporto si que es más que un puerto, te doy la razón. Un saludo