
Haití es un país con
mala reputación... un país de los más pobres del mundo y en ocasiones el más pobre de América. Sus mandatarios han sido los peores que pudieron tocarle y su población ha sufrido desastres naturales, corrupción, deudas impagables, tiranía y terror. Para empeorar más las cosas, el presi

dente François Duvalier consagró el país a satanás y su hijo lo reconsagró durante su mandato. Ambos fueron tiranos consecuentes con tal hecho. Situado en el Caribe, en la parte occidental de la isla
La Española y con frontera con la República Dominicana, el mar es su vida y su fuente de alimento. Como país caribeño esta lleno de luz y color. Su área total es de 27.750 km cuadrados. Únicamente en su capital,
Puerto Príncipe, se vislumbra un inicio de cambio. Ha

ití merece una oportunidad pero aún le queda mucho para ser un país donde se pueda viajar con seguridad. Aún recordamos la muerte del periodista
Ricardo Ortega en 2004. Un paraiso en ciernes que espera a que las sangüijuelas que lo desangran se marchen de una vez. Mientra soñaremos sus playas, su brisa y su gastronomía mezcla de la de los españoles, los esclavos africanos y los colonos franceses... Es la llamada cocina creole (también típica de Nueva Orleans) y destaca por su calidad en el mundo. Sus paisajes son increibles y sus playas preciosas. El turismo podría ser su salvación, un turismo sostenible que le financiase una vida digna. Algún día será destino turístico... algún día...
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